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SONIA 1

La importancia de las transiciones; duatlón

Este domingo 10 de marzo, se celebró el campeonato de Madrid de Duatlón, IV memorial Ángel Cuchillo en Alcobendas.

Las chicas salíamos a las 9,45 horas, últimamente se les olvida que nosotras somos las princesas y nos hacen madrugar, como nos pasó en Rivas.

Además frente a toda las semana que había hecho una temperatura agradable en torno a los 10 grados, mi coche marcaba al llegar 4, mucho viento y todo el cielo lleno de nubes negras amenazantes.

Sin embargo, la lluvia respetó todas las salidas, también las series de los chicos.

Al final una vez estás compitiendo da igual un poco de lluvia, pero en la bici el peligro es mayor, mejor competir con el suelo seco.

El circuito es uno de los más duros de Duatlón en Madrid y sin embargo la asistencia de las chicas fue muy buena, casi 80 duatletas en la línea de salida preparadas para darlo todo, disfrutar y…sufrir!!

En la salida ambientazo. La chicas para eso, somos auténticas: buen rollo, algunas gracias, ánimos de todas para todas. Aunque en el fondo, cada una está oyendo latir su corazón, esperando ese bocinazo sin estar segura de la fuerza que van a ser capaces de imprimir sus piernas pero sabiendo, eso sí, que vamos a darlo todo.

Todas y cada una con el mérito que supone estar ahí y el esfuerzo del entrenamiento constante y bien hecho.

En la cabeza de carrera al oírse el bocinazo del juez de salida, se formó un buen grupo.

Lucía Pérez que está muy fuerte corriendo, Natalia Raña, Sara Bonilla, Maria José Encinas, Paula Rodríguez y yo misma..

En seguida empiezan las cuestas, ¡menudo circuito!; primero cuesta arriba, luego una larga y rapidísima cuesta abajo para volver a subir más de 800 metros por el Parque de Andalucía, ayer un barrizal.

Yo entré segunda en boxes, detrás de la espectacular Lucía Pérez.

Me encontraba fuerte.

Los recuerdos de la carrera del año pasado en el mismo circuito eran duros. Son estos pensamientos y cierto temor los que se imponen al principio, sin embargo pronto me doy cuenta de que puedo, de que estoy preparada y mis piernas responden.

Al salir de la transición Sara y Natalia ya me están adelantando, son rápidas y, según salgo de boxes, al montar en la bici, piso mal el pedal, me desequilibro y caigo a trompicones sobre la bici.

Lo peor de una caída es no poder incorporarse rápido y seguir.

La zapatilla se había soltado de la cala y estaba tirada a un metro, las gafas salieron volando  y la cadena se salió. A incorporarme escuchaba los gritos del público “tranquila Sonia” “ánimo”, “coloca la cadena” “¡¡vamos sigue!!”

¡¡Ay dios!! delante de todo el mundo, podía haberme ido a caer un pelín más lejos, en solitario y no pegar semejante tortazo un poco inexplicable, delante de todos.

Lo he analizado y creo que las transiciones son momentos difíciles para todas. Es el lugar donde la fuerza no cuenta y entran en juego otras variables como son los nervios y el cansancio límite de un cinco mil a tope, variables estas que no ayudan a encarar la transición con el sosiego adecuado. Es por esto que cada vez tengo más claro que deben ser parte específica y reiterativa del entrenamiento.

Ya me lo habían dicho mi querido Eugenio Pérez de Rojas Uge, siempre atento y dispuesto a ayudar, y ayer mismo hablando con Natalia Raña y con Ana Mariblanca, las transiciones necesitan su entreno exclusivo.

En el día a día puede parecer más rentable hacer unas series de velocidad que entrenar una transición. Pero mi experiencia me ha demostrado que siempre he perdido más tiempo en boxes, del que puedo ganar apretándome a mi máximo en una carrera.

Doce segundos perdidos poniéndote el casco o las zapatillas son irrecuperables en dos mil quinientos metros, sobre todo si tu intención es disputar la carrera o simplemente mejorar puestos.

En mi debe tengo una larga lista de anécdotas en boxes, divertidas sí, pero que me han quitado opciones de pódium y que sin duda debo trabajar para mejorar.

Si alguien te tiene que ganar, que sea dando pedales o imponiendo un ritmo superior en el running, no por no tener controlada la mecánica de una transición.

Al final llegué quinta, caída incluida, doloridas las costillas y la rodilla izquierda.

Los de Protección Civil, que me atendieron por traumatismo costal, fueron muy profesionales y atentos.

Las chicas, todas las competidoras, estuvieron increíbles y en lo más alto del pódium tres crack: Sara Bonilla, Lucía Pérez y Natalia Raña.

Genial después de la competición, las cervecita Cruzcampo que se servía sin pudor para todos los allí presentes y el festival de Zumba que nos animaron a muchas a dar unos bailes al ritmo que marcaba nuestra compañera Inmaculada Mejía.

Y el imprescindible Felipe Gutierrez, sin él, no sería lo mismo.

Una jornada duatlética a la que el año que viene, no pienso faltar.

 

Be Runin J

Sonia López