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la foto 22

Llegó el día, Skoda Triatlón Series

 

Llegó el día, llegó la hora y ya estábamos allí, la Casa de Campo, gracias a la gente de Skoda que se han portado genial. A las cuatro de la tarde me lance al agua con la ilusión de mejorar mi marca del año pasado, marcas discretas pero llenas de trabajo y entrenamientos, que cada uno hace lo que puede ¿verdad?

 

Todos los de la primera tanda preparados para tirarnos esperando el famoso “triatletas a las ordenes del juez de salida” pero o se les olvido o no lo oí, daba igual me lance de cabeza cosa que entrenamos poco los triatletas, y brazada a brazada camino de la primera boya. Todo bien cogiendo ritmo y concentrado en seguir una línea recta, así “cogiendo agua” como hablan los entendidos primera vuelta y de nuevo lanzada de cabeza con mucho estilo me dijo a posteriori mi chica y caminito a la boya esta segunda vuelta iba con dos compis y nos manoseamos un poco los tres, algún cardenal tengo de recuerdo, los golpes son inevitables y así en paralelo con otro participante llego al pontón, gritos, aplausos me cantan “vas el 26” de lujo, carrerita larga hasta boxes transición rápida saltito a la burra (cosa que tampoco se entrena mucho) y metido en carrera.

 

Hacia bastante viento y se notaba en la parte alta del recorrido y en toda la subida del Garabitas soplaba de frente y vaya si se notaba. Ahí más que nunca el ir a rueda te asegura guardas fuerzas para más adelante. En la primera vuelta me enganche a dos corredores que iban muy fuerte, me llevaban fuera de punto y al comienzo de la segunda vuelta decidí descolgarme, habíamos pasado a gente y toda esa vuelta y la tercera fui solo sin encontrar un grupo que llevara mi ritmo. En la cuarta me enganché a un triatleta catalán que subía muy bien y nos turnábamos, en los llanos y bajadas se ponía a rueda y en las subidas tiraba él, entendimiento perfecto así da gusto.

 

Llegada a boxes momentos siempre de tensión, por suerte no coincidí con mucha gente y el desabrocharte las zapatillas y la bajada de la bici se hicieron cómodamente. Saltito, gritos, aplausos y me canta mi chica “vas el 21” guauuuuu de lujo vamos a por todas. Transición rapidísima soplaba el viento y las bicis se movían mucho colgadas se me engancho con la de al lado pero nada serio, zapatillas y zumbando a por los 10km.

 

Cuando me di la vuelta al dorsal y empecé a correr los primeros metros algo noté que no iba bien un dolor por debajo del ombligo no me permitía estirarme del todo y por supuesto correr con una zancada cómoda, tenia flato, ¡porqueeeee! Quizás los geles de la bici o el agua caliente de los bidones, el caso es que no me había pasado nunca y sentía que no tiraba y que cada vez me dolía más. La primera vuelta fue un quiero y no puedo me adelantaron bastantes triatletas y empezaba a desesperar porque no podía ir más rápido. Mentalizado de sufrir a partir de la segunda vuelta el dolor va a menos me permite a largar la zancada y respirar mejor, todo un alivio, sé que voy un poco más rápido y confío en recuperar algún puesto.

 

Mi chica siempre presente, me anima y me dice que voy bien que mantenga el ritmo, y eso hago en la tercera y cuarta vuelta apretar todo lo que puedo el flato me deja correr a gusto y en el último kilometro me mentalizo y acelero buscando el arco de meta, muy chulo por cierto, miro el tiempo y contento por la mejora con el año pasado.

 

Me siento reventado bebo tres botellas de agua casi seguidas y me siento en un rincón intentando recuperarme un poco, siempre cuando paras rompes a sudar de lo lindo y la sensación de fatiga es grande, busco a mi amorcito y comentamos que pena lo del flato pero en una carrera así te puede pasar, lo importante es superar esos momentos y por supuesto superarte a ti mismo.

 

Objetivo cumplido, para mí la Casa de Campo es el sitio del triatlón en Madrid lo tiene todo, lago amado u odiado a partes iguales, bici dura con cuestas como es Madrid y la carrera llanita para sacar todo lo que tienes dentro. Agradecer a Skoda su implicación y su patrocinio, el apoyo de grandes grupos es fundamental para el desarrollo de nuestro deporte. Gracias.

 

 

Sergio Lillo