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Lo vivido este año

 

Es difícil plasmar en unas palabras lo vivido  durante todo este año. Todo empezó con las incertidumbres que siempre nacen cada vez que comienza la temporada… que competición hacer, que objetivos buscar,  si podré sacar los entrenos y  si en definitiva, podre ser competitivo tal como me  gustaría ser.

 

En lo que se refiere a lo deportivo, siempre proyecto o focalizo mi gran objetivo a una prueba de Triatlón de Larga Distancia, y este quería que fuera el Campeonato de Europa de MD que se celebraba en Barcelona. Venía de hacer la temporada pasada el Campeonato del Mundo de Larga Distancia, así que este año quería buscar triatlones de media distancia para asentar una buena base de cara a un futuro Ironman. Aunque de lo dicho al hecho en mi caso pueden pasar muchas cosas por el camino, pues soy una persona que se mueve por impulsos, y eso puede ser igual de bueno que de malo.

 

Mi temporada de triatlón comenzó con el Medio Ironman de Elche. Esta es una carrera a la que tengo mucho cariño, el ambiente es brutal y la organización de diez. A esta competición llegaba con muchas dudas, no había sacado las horas que “tocaba” para afrontar la prueba con cierta garantía, pero tenía la esperanza de vivir de rentas del año anterior. Esa carrera pasó muy deprisa, entre compañeros del club y amigos, hicieron que un día de dudas y miedos se convirtiera en un día para enmarcar, haciendo hasta esa fecha, la mejor marca personal en media distancia. Eso sí, muy fresco no acabé.

 

Tras esta carrera, empezaron a surfear por mi cabeza subidas y bajadas de ánimo , que se terminó rematando con unas molestias muy serías en el piramidal. Después de pruebas, resonancias y visitas a médicos…llegamos a la conclusión que lo mejor era parar. Estaba inscrito a los 1/2Ironman de Canet y Valencia, y como no al Campeonato de Europa de Media Distancia, y ver como pasaba por delante de mi esos días y yo parado, fue bastante duro. Este momento de la temporada fue muy difícil, las lesiones son imprevistos que sabemos que están ahí, pero cuando te tocan de cerca, asumirlas resulta muy complicado, pero como decía un antiguo entrenador de natación adaptada: “Cotu , no te quejes, que problemas tenemos todos”

 

Sin otra, me hago un lavado de cabeza, y me centro en entrenar para recuperarme, ahora mi objetivo, es únicamente la recuperación. Como ocurre con todo , el tiempo lo cura todo, y de esa manera, poco a poco voy encontrando las buenas sensaciones, y como siempre necesito tener a la  vista un objetivo, decido inscribirme al Medio Ironman de Oliva.

 

Nos plantamos en Oliva, con la idea de salir a tope desde el agua.  En las carreras suelo tomarme el sector de natación de forma relajada, pues las piernas las castigo mucho con el batido, pero aquí, lo tenía claro, salir a tope desde el bocinazo de salida. Una vez dentro del mar, la sensación de nadar entre cientos de medusas, aumentaba todavía más la idea de ir más rápido. Cuando llegue a la T1, miraba el reloj, y había hecho la mejor natación hasta  entonces, 36´35”. Ahora empezaba las dudas una vez cogida la bici, pues me había desgastado más de la cuenta. Al final, la bici resulto muy rápida y recuerdo que el calor fue brutal,  lo cual me obligó a parar un par de veces a rellenar los bidones. En la carrera a pie, las piernas seguían respondiendo bien, y sin darme cuenta llegue a meta con una sonrisa en la cara que no entraba en mi, pues a pesar de tomar una táctica arriesgada, todo había salido bien.  Cuando vi el resultado, había entrado entre los 45 primeros, y aunque eso era lo de menos, si necesitaba un aliciente como ese, para seguir adelante.

 

Después de esta carrera, la motivación era máxima, así que necesitaba un objetivo que me marcara el camino hasta el final de temporada. Así que sin pensarlo dos veces, me decido a dar el salto a la distancia Ironman, por lo que me inscribo al Challange de Calella-Barcelona, que a su vez era también Campeonato de España de Larga Distancia. Lo que a principios de año, era algo que ni se me pasaba por la cabeza, ahora en julio, lo tenia claro, quería ser Finisher, quería hacer y terminar un Ironman.

 

El resto de verano, fue una cuesta arriba, entrenar para un triatlón de larga distancia es muy duro, pero hacerlo durante el mes de agosto, cuando casi todos están de vacaciones, se produce una lucha interna en tu cabeza, que como no estés muy motivado, es un batalla con muchas posibilidades de perder. Al final el tiempo pasa, y sin darnos cuenta nos plantamos en octubre.

 

La semana previa a la prueba, los nervios y las dudas invaden tu cuerpo cada minuto que pasa. Es inevitable pensar que si la decisión había sido precipitada, y si de verdad estas preparado. En lo que se refiere a la carrera a pie, llegaba algo verde, no había podido meter mucha carga, pues la lesión y el trabajo no me había dejado, pero llegaba muy seguro en bici, y eso en cierto modo, me daba algo de esperanzas para poder hacer una buena carrera.

 

Llega el día de la prueba, y una vez revisado  una y otra vez todo el material, nos plantamos en la línea de salida con las ganas y energía que en ninguna otra carrera haya podido tener.  Una vez suenan los cañones, nos lanzamos al agua sin ver las boyas de giro, pues 3800m son muchos metros. Recuerdo una natación horrible, en contracorriente, se hizo interminable. Lo pase mal, me pasaron por encima más de mil personas, así que la sensación muy buena no fue. Al final llego a la T1, totalmente fundido, me había desgastado mucho para poder salir de ese agua,  así que me tomo una transición de lo más tranquilo posible. Una vez en cima de la bici, necesitaba escalar posiciones, así que tomo la decisión de salir a tope, sin pensar en que después tenía una maratón.  Sabía que podía ser una decisión suicida, pero no tenía nada que perder y si  mucho que ganar. Voy cogiendo ritmo , y empiezo a pasar a gente, durante el recorrido, viví todo tipo de experiencias, nos cayo el diluvio  universal, tuve que parar una vez por problemas de estomago (había bebido más agua  del mar de la cuenta)..pero al final el resultado fue mejor de lo esperado,  cerca de las 5 horas, había subido más 750 posiciones. Cuando dejé la bici, ahora si empezaba  a pensar en la maratón, quizá tarde, pero era algo que no iba a saber si no arriesgaba.  Cojo un ritmo constante y según van pasando los kilómetros, es increíble el poder y la capacidad que tiene una carrera de estas distancias, para hacerte reír y llorar a la vez, las sensaciones vividas durante la maratón son muy difícil de describir en palabras, lo dejo ahí, para que os animéis algún día a que vosotros lo viváis. El resultado final  fue mejor de lo esperado, 10h41’, 369º de la general y Campeón de España de mi categoría. Y ahora si daba por terminada la temporada.

 

Al final después de tanto contratiempo durante la temporada,  las sensaciones vividas en las dos ultimas carreras, taparon todos los altibajos sufridos este año. Desde mi punto de vista , el hecho de acabar un ironman, sea en el tiempo que sea, dice mucho del grado de esfuerzo de una persona, es una carrera que detrás de ella, lleva muchas ,muchas horas  y sufrir ese camino para llegar a la meta, no solo te hace crecer como deportista sino sobretodo como persona.

 

A día de hoy, ya he empezado la preparación de la nueva temporada, con mucha fuerza y motivación, para afrontar nuevos retos y campeonatos internacionales, la cual ha ido aumentado con el empujón de mi equipo de Runin y como no, mi equipo de triatlón, la marea roja y negra, la marea Clavería, la cual está formada por personas que hacen que lo que es un equipo de triatlón, se convierta en una familia de triatlón.

 

Cotu