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LUIS PABLO GC

Papá, vas a ganar?

 

 

Un día como otro cualquiera? De eso nada, era el día que había estado esperando desde hacia semanas, meses, desde toda la vida, voy a hacer una Maratón, ese rum rum que tiene uno en la cabeza, y que se acentúa cuando ves a un runner que pasa cerca de ti, puedes percibir la adrenalina, las endorfinas, y quieres sentir esas sensaciones, sufrimiento y satisfación, sufrimiento y satisfacción, sufrimiento y satisfacción, así un día tras otro, con frío, con calor, por la mañana, por la noche, a mediodía,…. Dónde está papá?? Ha salido a correr…, a dónde?? a ningún lado, está entrenando… Vuelve a casa?? si, claro… Papá, estás sudando!!!… si hijo, es que he corrido mucho… Hasta dónde has llegado??? Has dado la vuelta al Mundo??? ….Casi….

 

Esta puede ser perfectamente la conversación en una familia con un miembro runner y un niño de 8 años.

 

Llega el día de la carrera, el niño ve a su padre como un héroe, ve que hay más personas, pero no entiende de calidades, de tejidos, de prendas, de zapatillas, su padre es un Superhombre, y MI padre va ganar!!! Papá…., vas a ganar?!?! Claro que si, espérame en la meta y ya verás!!!!

 

Esto es lo que debería ser normal en un día de Maratón normal, en un día de deporte y alegría para todos, terminar la carrera, los ojos de tu hijo, los ojos del padre, de la madre, la comida familiar recordando cada kilómetro, cada sufrimiento, cada dolor y el hijo con la medalla del padre de Finisher…

 

En qué momento una bomba hace saltar por los aires toda esta normalidad?? en qué momento?!?! Somos seres humanos??? En estos días más que nunca somos runners, ni nada ni nadie nos podrá parar.